Legend, fabricante de OneVoice – AAC, es una empresa de diseño de software y de experiencias de usuario que afirma cuidar la claridad y calidad de sus diseños. De hecho, trabaja para terceras compañías en este campo. Después de ver OneVoice y la web de la compañía, desde luego reconocemos que son muy buenos en eso.
Al margen de su interfaz, OneVoice es una interesante aplicación de AAC (Comunicación Aumentativa y Alternativa). Tiene muchos elementos comunes con otras aplicaciones de AAC, pero incluye algunos aspectos que hacen que merezca la pena detenerse en su análisis.
Muy en breve, OneVoice sigue el paradigma de construir frases a base de seleccionar una o típicamente varias imágenes, pero con la peculiaridad de que las frases aparecen en forma únicamente de texto, y de que también se puede entrar texto directamente. Esto hace de OneVoice una aplicación de AAC útil para usuarios que, aunque agradezcan un sistema de comunicación basado en imágenes clasificadas por categorías, sepan también leer e incluso valoren que la frase escrita esté en formato de texto y no de imágenes.
Esto nos hace pensar en personas neurotípicas que han perdido el habla por alguna razón o, por ejemplo, en personas con necesidades especiales que no pueden hablar pero sí leer y probablemente escribir con cierta soltura.
Una sola pantalla
Nada más iniciar OneVoice, nos aparece la pantalla de comunicación, que es de hecho la única pantalla completa de la aplicación. En un iPad en modo horizontal, a la izquierda estará la lista de categorías de vocabulario, y a la derecha las imágenes-frases de la categoría escogida. Por defecto, está marcada la de “Needs & Wants”, que incluye vocabulario básico.
A base de ir seleccionando imágenes de una o más categorías podremos construir una frase, que va apareciendo en la caja superior sólo en formato de texto.
Al acabar de escribirla, lo normal será presionar el botón “Speak”, de forma que OneVoice “lea” la frase en voz alta. También hay la opción de que cada palabra sea pronunciada a medida que es seleccionada.
Como ya comentábamos al principio, también podemos tocar directamente la caja superior para que aparezca el teclado estándar del iPad y podamos entrar texto directamente. La ventaja de este sistema es que podemos incluso añadir palabras en medio de la frase creada a base de imágenes, y por ejemplo añadir un adjetivo o una preposición. Se nos permite incluso copiar y pegar texto desde otras aplicaciones. Y también disfrutaremos del sistema de predicción de palabras integrado.
Sólo hay dos botones más en esta pantalla: el de borrado de la frase que esté escrita, y el de la configuración. Esta último implica que se despliegan pequeñas ventanas superpuestas, con lo que la pantalla principal es, de hecho, la única pantalla completa de OneVoice. Aquí también se ha buscado la simplicidad. Desde la configuración podemos de entrada agrandar las imágenes que acompañan a las categorías.
Si trabajamos con un iPad en modo vertical, la categoría se escoge de entre una lista desplegable, lo que deja más espacio para las imágenes de cada categoría.
OneVoice también funciona en un iPhone. La menor pantalla implica que primero aparecen las categorías y luego las imágenes de la categoría escogida, pero en sí la aplicación tiene un funcionamiento muy similar.
Detalles
Pero tras tanta simplicidad de diseño se ocultan algunos puntos fuertes que hay que destacar. OneVoice ocupa 233 MB, y eso en gran parte se debe a que incluye cuatro voces naturales –en inglés– de alta calidad (dos de hombre –niño y adulto- y dos de mujer) que permiten una pronunciación muy correcta para un vocabulario mucho más amplio que el que el pequeño número de imágenes con texto precargadas sugiere. Se puede escuchar una demo de cada voz en http://www.acapela-group.com/text-to-speech-interactive-demo.html. (Son las voces de inglés americano de Ryan, Kenny, Laura y Heather).
Desde la ventana de “Settings” podemos escoger qué voz queremos utilizar, así como su velocidad. La misma pantalla nos permite elegir si cada palabra se pronunciará a medida que añadimos imágenes o sólo cuando pulsemos el botón “Speak”.
Vocabulario
OneVoice incluye un vocabulario precargado de sólo 223 elementos. Están bien pensadas –más bien en niños o jóvenes– y cubren lo más básico, pero está claro que no es un vocabulario muy extenso y que cualquier usuario tendrá que añadir decenas de imágenes. Por ejemplo, sólo hay 15 de comida y 13 de acciones.
Destaca notablemente la calidad y tipo de ilustraciones. Donde otras aplicaciones utilizan pictogramas muy esquemáticos o con dibujos más propios de niños, OneVoice nos ofrece ilustraciones de gran realismo.
El vocabulario está repartido inicialmente en 15 categorías. El usuario puede crear nuevas categorías, pero no subcategorías. De nuevo, se ha buscado la simplicidad. Los nombres de cada categoría no pueden ser muy largos –unos 20 caracteres- o aparecerán truncados. Y si se ha escogido una imagen para que aparezca al lado del nombre de la categoría, aún habrá menos espacio para ese nombre.
Si desde Settings escogemos el modo de edición, la pantalla –la misma, que seguimos con la idea de que OneVoice tiene una sola pantalla de trabajo– cambia un poco. Al lado de cada categoría aparecen dos iconos que nos permiten borrarlas o moverlas arriba y abajo. También podemos borrar cualquier imagen-frase de esa categoría o cambiarla de sitio, y también añadir nuevas categorías.
Y, lógicamente, podemos añadir nuevas imágenes dentro de una categoría. Ahí nos aparece una pantalla donde vemos seis pestañas con algunas frases de las precargadas –curiosamente, no todas– y una pestaña, “Custom”, para las imágenes que realmente queramos añadir con fotografías nuestras.
Como es habitual en tantas aplicaciones, las imágenes se pueden tomar de la biblioteca de imágenes del dispositivo. Y como es no tan habitual, tenemos la opción de escalar la imagen y coger sólo un trozo de la misma. Tanto en el iPhone como en un iPad 2, es posible añadir imágenes a base de tomar fotografías directamente con la cámara del dispositivo. Aparte de la imagen, tendremos que escribir el texto o frase asociados.
Este modo de edición de todo a la vez es muy potente, tanto que por precaución se puede activar que se pida un código para poder acceder a él. El código es perfectamente visible, así que lo único que se persigue es que no se entre en el modo de edición sin querer, y no impedir realmente que un usuario no autorizado entre en el modo de edición. Nos hubiera gustado la opción de realmente bloquear el acceso al modo de edición con un código secreto.
Durante nuestras pruebas de OneVoice, descubrimos que sólo se pueden añadir 24 imágenes a la pestaña “Custom”. El fabricante nos ha indicado que es un bug de esta versión que afecta a algunos usuarios y que está trabajando en solucionarlo. Mientras, siempre se pueden asignar las imágenes a categorías concretar y borrarlas de “Custom” para hacer sitio a otras nuevas.
Valoración
Reconocemos que nos cuesta valorar OneVoice. Por un lado, nos gusta su diseño tan limpio y directo. Sin duda, su autor ha pensado muy bien cada detalle de la interfaz para reducirla al máximo a la vez que proporciona una herramienta potente. Las voces son muy buenas, y las imágenes incluidas de igual calidad. No hace falta mucho manual de instrucciones, y en cualquier caso la web de la compañía explica muy bien cómo funciona OneVoice e incluye vídeos de demo.
Por otro lado, el vocabulario inicial es claramente reducido, y eso, para una aplicación que cuesta 150€, no nos encaja. Por ese precio esperamos encontrar un vocabulario de muchos miles de palabras. (Por cierto, el alto precio es lo que hace que Apple categorice la aplicación como para mayores de 17 años, pero no hay realmente ningún contenido sexual ni nada que no puedan ver los niños). También, en aras de tanta simplicidad, la configuración es muy limitada. Podemos hacer las imágenes de las categorías más grandes, pero no las letras, por ejemplo.
OneVoice, como decíamos al principio, tiene también un enfoque distinto. La frase construida aparece en modo texto. Eso, a un adulto que ha perdido el habla pero no su lucidez mental, seguramente le gustará mucho. Desde cierto punto de vista, OneVoice debería compararse también con aplicaciones de TTS (texto a voz) como Verbally Premium (79€), pero con la ventaja de poder construir frases rápidamente a base de seleccionar imágenes.
Para un usuario con autismo u otro tipo de necesidades especiales de tipo intelectual, la valoración de OneVoice dependerá de su dominio del lenguaje escrito. Sin él, OneVoice pierde su sentido, porque el propio usuario no podrá reconocer en pantalla la frase que está escribiendo. Si lo tiene, una ventaja de OneVoice será sin duda su diseño tan simple pero potente a la vez.
En cualquier caso, OneVoice dispone de una versión Lite gratuita que es funcionalmente similar pero no incluye la capacidad de generar voz, lo que permite probar la aplicación y ver hasta qué punto se ajusta a sus necesidades.
-Angie Lamb & Francesc Sistach
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